La artrosis no es una enfermedad inflamatoria sino degenerativa: el cartílago que recubre las superficies articulares se va desgastando con el tiempo, y cuando ese desgaste es suficiente, aparecen el dolor, la rigidez y la pérdida de rango de movimiento. Afecta sobre todo a rodillas, caderas, columna y manos, y es una de las causas más frecuentes de dolor crónico en personas a partir de los 50 años.

Un malentendido muy común es pensar que con artrosis lo mejor es moverse poco para no desgastar más el cartílago. Es al revés. El cartílago articular no tiene riego sanguíneo propio — se nutre por difusión desde el líquido sinovial, y ese intercambio de nutrientes ocurre con el movimiento. La inmovilidad acelera el deterioro. El movimiento adecuado lo frena.

Qué puede y qué no puede hacer la fisioterapia en la artrosis

La fisioterapia no regenera el cartílago perdido. Eso hay que dejarlo claro desde el principio. Lo que sí puede hacer — con buena evidencia — es reducir el dolor, mejorar la movilidad funcional, fortalecer la musculatura que descarga la articulación y reducir la dependencia de analgésicos. En muchos casos, un programa bien diseñado permite posponer o evitar la cirugía.

El músculo que rodea una articulación con artrosis actúa como amortiguador. Un cuádriceps fuerte protege la rodilla. Los glúteos y los estabilizadores de cadera protegen la articulación coxofemoral. Cuando esa musculatura está débil — como suele ocurrir porque el dolor lleva a moverse menos — la articulación absorbe más impacto del que debería.

Cómo se trabaja

El tratamiento empieza con terapia manual para reducir la rigidez y recuperar el rango de movimiento que el dolor ha ido limitando. Las movilizaciones articulares tienen efecto analgésico directo además de mejorar la mecánica de la articulación. En paralelo empieza el trabajo de fortalecimiento muscular, adaptado al dolor actual de cada persona: no tiene sentido hacer ejercicios que provoquen dolor significativo, pero tampoco evitar toda carga.

La progresión es gradual y atiende a la respuesta de la articulación. Si después de una sesión hay más inflamación de lo habitual, hemos ido demasiado rápido. Si no hay ninguna reacción, podemos progresar. El objetivo a medio plazo es que el paciente tenga un programa de ejercicio que pueda sostener de forma autónoma.

Si tienes artrosis diagnosticada y buscas una forma de manejar el dolor y mantener la movilidad sin depender solo de analgésicos, podemos ayudarte. Estamos en Calle O’Donnell 30, Retiro, a dos minutos del metro O’Donnell (L9).

Sobre el autor: Juan Crespo Carretero

Fisioterapeuta Responsable: Juan Crespo Carretero
Fisioterapeuta colegiado y titulado con más de 26 años de experiencia clínica. Especializado en el abordaje integral del paciente desde una perspectiva avanzada y basada en la evidencia científica.
Colegiado nº: 2079 (Ilustre Colegio de Fisioterapeutas de Madrid).
Especialidades destacadas:
  • Osteopatía estructural y funcional.
  • Fisioterapia deportiva y ATM.
  • Ecografía y Neuromodulación.

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Sobre nosotros

Nuestra clínica de Fisioterapia Madrid, barrio del Retiro, está diseñada y dirigida exclusivamente por fisioterapeutas titulados, universitarios y colegiados, con amplia experiencia y en constante formación en todas las técnicas y tratamientos, por lo que garantizamos unos resultados excelentes en todas nuestros tratamientos.

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