Las caídas son la principal causa de lesiones graves en personas mayores de 65 años. Más del 30% de los mayores de esa edad sufren al menos una caída al año, y una de cada cinco provoca una fractura. La de cadera es la más temida porque a menudo marca un antes y un después en la autonomía de la persona.
Lo que muchas veces no se sabe es que el riesgo de caídas se puede reducir de forma significativa con intervención fisioterapéutica. No con trucos ni con sobreprotección — quitando alfombras y poniendo barandillas está bien, pero no es suficiente. Lo que realmente cambia el riesgo es trabajar el cuerpo: el equilibrio, la fuerza de las piernas, los reflejos posturales. La OMS estima que los programas de ejercicio para el equilibrio reducen el riesgo de caídas hasta un 40% en personas mayores.
Por qué el cuerpo pierde estabilidad con la edad
El equilibrio no depende de un solo sistema sino de tres: la vista, el sistema vestibular del oído interno, y la propiocepción — la capacidad del cuerpo de detectar su posición en el espacio. Con la edad, los tres se deterioran. La velocidad de conducción nerviosa disminuye, los músculos que reaccionan ante un desequilibrio tardan más en activarse, y la fuerza de las piernas — especialmente el cuádriceps — baja.
El resultado es que ante un traspié — una baldosa irregular, el borde de una alfombra — el cuerpo no tiene tiempo de corregir. Con un cuerpo entrenado, esa fracción de segundo de ventaja en la respuesta puede ser la diferencia entre recuperarse o caerse.
Cómo se trabaja en fisioterapia geriátrica
Lo primero es evaluar. Herramientas como la Escala de Tinetti o el Test de Timed Up and Go permiten identificar cuánto riesgo real hay y qué factores son los que más pesan: ¿es la fuerza?, ¿el equilibrio estático?, ¿la marcha?, ¿el miedo a caerse que hace que la persona se mueva de forma más rígida y torpe?
El trabajo de equilibrio incluye ejercicios de apoyo monopodal progresivo, desplazamientos de peso, transferencias y marcha sobre superficies que varían. Se empieza de forma segura — con apoyo y supervisión — y se avanza gradualmente. El objetivo no es hacer piruetas sino que el cuerpo tenga margen de reacción cuando el suelo no es perfecto.
El fortalecimiento muscular — cuádriceps, glúteos, gemelos — se trabaja con bandas elásticas o con el propio peso corporal, en una progresión que tiene en cuenta el estado de cada persona. Los músculos responden al entrenamiento a cualquier edad. La evidencia sobre esto es clara y consistente.
Si tienes más de 65 años y notas que te cansas más al subir escaleras, que el equilibrio ya no es el de antes, o que has tenido algún susto al caminar, tiene sentido que lo evaluemos antes de que ocurra una caída. Estamos en Calle O’Donnell 30, Retiro, a dos minutos del metro O’Donnell (L9).



