Las ondas de choque son pulsos acústicos de alta energía que se aplican sobre la zona lesionada desde fuera del cuerpo. Al penetrar en el tejido generan microtraumatismos controlados que activan la respuesta reparadora natural del organismo: mejoran la vascularización local, estimulan la síntesis de colágeno y rompen calcificaciones que el tejido ha depositado como respuesta a la inflamación crónica.
Es una técnica que existe desde los años 90 — se usó inicialmente para fragmentar cálculos renales — y que se trasladó a la fisioterapia musculoesquelética cuando se comprobó que la misma energía acústica tenía efecto sobre tejidos blandos. Hoy tiene buena evidencia en patologías concretas, especialmente tendinopatías crónicas.
Cuándo tiene sentido usarlas
Las ondas de choque funcionan mejor en tendinopatías que llevan tiempo sin responder al tratamiento convencional. La fascitis plantar, la epicondilitis lateral (codo de tenista), la tendinopatía aquílea, la tendinopatía rotuliana y las calcificaciones del hombro son las indicaciones con más evidencia. El mecanismo en las calcificaciones es especialmente claro: la energía acústica fragmenta el depósito cálcico, que el organismo reabsorbe en las semanas siguientes.
Lo que las ondas de choque no son es una solución única. En la mayoría de los casos funcionan mejor combinadas con un programa de ejercicio excéntrico o de carga progresiva del tendón. La onda de choque activa el proceso de reparación; el ejercicio da al tejido el estímulo mecánico que necesita para reorganizarse correctamente.
Cómo es el tratamiento
Se aplican entre 3 y 6 sesiones, espaciadas una semana entre sí. La zona se trata directamente con el cabezal del equipo. La sensación durante la aplicación puede ser intensa — hay una vibración y a veces un dolor sordo en el área — pero es tolerable y dura pocos minutos. Después puede aparecer algo de enrojecimiento o molestia local que cede en 24-48 horas.
Los resultados no son inmediatos: el proceso de reparación tisular que activan las ondas de choque tarda varias semanas en completarse. Es habitual que en las primeras sesiones el dolor no mejore o incluso aumente ligeramente antes de empezar a ceder. Si a las 6 semanas de haber terminado el ciclo no hay mejora, hay que replantear el diagnóstico o el enfoque.
Si tienes una tendinopatía que lleva meses sin mejorar y quieres saber si las ondas de choque tienen indicación en tu caso, podemos evaluarlo. Estamos en Calle O’Donnell 30, Retiro, a dos minutos del metro O’Donnell (L9).



